Capítulo 9

Debe haber un secreto en ese diario, esa fue la conclusión a la que llegó Madarai.

Sí, eso debe ser. No existe tal cosa como la clarividencia. Si la atrapa, todo saldría según lo planeado, sin embargo, ella continuamente escribía en su diario, lo que significa que debe tener algún tipo de secreto. Aunque no sabía de qué clase de secreto se trataba.

En ese caso, debo destruir ese diario sin importar qué.

Originalmente, Madarai no era el tipo de persona que tiene patrones de pensamiento complejo o estructuras de pensamiento. A pesar de su apariencia, le habían dicho que tenía una personalidad cautelosa, aunque no siempre fuera así, sólo era algo que tenía que ser con el fin de continuar con sus responsabilidades.

Sin embargo, incluso después de convertirse en lo que es, sus responsabilidades han perdido su significado.

Pero, es mi culpa.

Es mi culpa no protegerlos.

Ahora su única responsabilidad era encontrar al culpable detrás del «Peor, más grande incidente en la Historia de la Academia Pico de la Esperanza» y tomar venganza.

― “Es por eso… Que no puedo sólo quedarme de pie sin hacer nada.” Madarai comenzó a correr otra vez. Todo después de este punto debería ser algo simple.

Atraparé al objetivo, la golpearé y la forzaré a decirme la verdad.

Desafiando a Madarai, su objetivo huyó de él tan rápido como pudo. Cayó detrás de algo, pero no demasiado lejos. Incluso si corría, él sólo necesitaba perseguirla. Mientras no se rinda, no habría un final.

Atrapar, golpear, verdad.

Madarai se lo repetía a sí mismo, confirmando lo que haría. Se deslizó a través de la débil hierba y los enormes árboles, como si fuese una serpiente negra. Miró atentamente a su alrededor y vio una separación. Parecía un área de espacio abierto. Mirando a su alrededor podía ver un pequeño almacén prefabricado en el otro lado del área. Cerca de la paja al lado del almacén había una luz parpadeante. Toda la atmósfera del almacén le hizo sentir como si estuviera en una película de terror.

Es muy sospechoso para ser sospechoso.

No, eso lo hace perfecto…

― “…Para que alguien perdido se refugie en él.” Madarai redujo la velocidad, cuidadosamente caminó hacia el almacén. Tenía un techo color crema y las paredes en otras circunstancias darían una sensación de calma pero cuando sólo está iluminado por una luz parpadeante, sólo emitían un terrible sentimiento.

Madarai se puso de pie frente al pequeño almacén y cuidadosamente miró por la ventana para examinar su interior. Mientras la luz continuaba encendiéndose y apagándose, el polvo dentro del almacén entró en sus ojos. Esto era probablemente un cobertizo para la Plaza Central. Había objetos como latas de pintura y fertilizantes colocados en las estanterías del interior así como instrumentos de limpieza repartidos por toda la habitación. No veía a nadie dentro pero el almacén estaba lleno de puntos ciegos.

Madarai se alejó de la ventana y se dirigió a la entrada. La puerta de madera con bisagras era delgada y pequeña. Colocó sus dedos suavemente en el pomo de la puerta y tras afirmar que no había ningún mecanismo o truco sostuvo la perilla con más firmeza.

Sin embargo, no podría abrirla, necesitaba una llave.

Madarai se arrodilló en el lugar donde se encontraba de pie y examinó la hierba circundante. La mayoría de ellas le habían llegado hasta los tobillos pero ocasionalmente había algunos que fueron doblados en la punta. Lo más probable es que era la evidencia de que alguien caminó recientemente sobre ellos.

Está decidido entonces.

Sin embargo, aún se veía en conflicto y con poca paz en su mente. Por el contrario, la cautela que había olvidado hace un momento la recordó una vez más.

Entonces, ¿a qué tipo de trampa estás esperando que entre?

Madarai tomó otra respiración profunda y exhaló. Se dirigió a la puerta y la pateó con todas sus fuerzas.

¡BANG!

Con un ruido sordo, la puerta se abrió ligeramente.

¡BANG! ¡BANG!

Pateó la puerta varias veces en rápida sucesión y la abrió lo suficientemente amplia para permitir que un humano pueda pasar. Parecía un agujero negro. Madarai se agachó y entró.

― “Con permiso…”

Pisó algo de arena y el sonido del silencio resonó alrededor de la habitación. La estructura era más grande de lo que pensó. El parpadeo de la luz fuera de la ventana era la única fuente de iluminación de la sala. En la esquina había una tela de araña, estirada finamente. A través de la habitación desde donde estaba la ventana había un estante colocado contra la pared, sobre él habían filas de latas de pintura. Pequeños grumos de polvo estaban repartidos en el suelo y allí estaban colocados al azar por toda la habitación los instrumentos de limpieza y mantenimiento. Hacia la parte posterior de la zona había muchos sacos grandes llenos con fertilizante.

― “¡Oye, sé que estás escondiéndote en algún lugar de aquí!” La voz de Madarai hizo eco a través del almacén y trasladó su línea de visión. Detrás de una pila de sacos pensó que ‘algo’ pequeño se movió.

Pareció que fue una reacción a su voz. Quizás algo se asustó y―

Ella está allí.

Con su guardia alta, Madarai avanzó un poco hacia los sacos. Debe haber una trampa allí. Cuando realmente te das cuenta de ello, un almacén está lleno hasta el borde con armas. En la mente de Madarai pensó que podía ver una figura temblando detrás de los sacos en la oscuridad.

― “… ¿Qué estás planeando?” Preguntó con voz acallada y continuó sus pasos a través de la habitación. Cuando había alcanzado el centro de la sala sus ojos se habían completamente reajustado a la oscuridad.

― “Bueno, si es una pelea lo que quieres estaría feliz de participar.” Dijo Madarai con una voz despiadada y una expresión inafectada. “Pero si lo haces, sólo te arrepentirás. Únicamente sentirás dolo—!!??”

En ese momento, no podía entender lo que sucedió. Sintió algo que golpeó su rostro y su visión se blanqueó.

— “… ¡Ku!” Mientras gemía abrió sus ojos ligeramente para tratar de ver lo sucedido. Estaba rodeado por una niebla blanca.

— “… ¡Hya!”

Frente a él estaba alguien de pie al otro lado de los sacos, lanzando terrones de polvo blanco en él. Los grumos lo golpeaban con fuerza y se desintegraban en cientos de pequeñas partículas que caían a su alrededor. Cuando la chica terminó de arrojar el polvo metió la mano en el saco frente a ella y agarró otro montón de polvo blanco para arrojarle.

— “¡Hya! ¡Hya!”

Él estuvo de pie allí, sorprendido con la boca abierta. Era difícilmente lo que podría llamarse una lucha, no era más que un juego infantil. Como una lucha de bolas de nieve, pero usando este polvo blanco como sustituto para la nieve.

— “Qué demo… nios…” El rostro de Madarai cambió a una expresión encolerizada. Perder su tiempo en algo tan estúpido, su línea de pensamiento rebasó el punto máximo.

Ya he tenido suficiente, es el momento de ponerle fin a esta tontería.

La luz parpadeante del exterior se reflejaba brillantemente a través de la habitación. Él fue interrumpido antes de que pudiera continuar más lejos.

— “… ¿Sabes lo que es una explosión de polvo?” Cuando Madarai comenzó a moverse una vez más ella levantó su voz. Madarai dejó de caminar y se mantuvo quieto involuntariamente.

— “Si hubiera fuego en esta situación… ¿Qué crees que pasaría?”

― “Q-Qué haría…”

En ese momento había polvo blanco flotando en todo el almacén. Madarai de repente lo comprendió. Si hubiese un incendio, en un instante podría viajar de una partícula a otra y pronto se extendería por todo el almacén.

― “…Si hicieras eso, ¿no quedarías atrapada tú también?”

― “…Estaría atrapada de cualquier manera, ¿no es así?”

Cuando escuchó eso, Madarai recordó sus propias palabras.

Las personas desesperadas siempre son impredecibles en los mejores momentos.

Madarai entrecerró los ojos, tratando de ver con más claridad a través de la niebla blanca. Pasado el polvo pudo ver la silueta de una mujer aunque no podía ver su rostro. Cuando el polvo se asentó finalmente fue capaz de ver su expresión con más claridad.

Ella lo estaba mirando sin una pizca de emoción. Incapaz de mirar más allá de su fachada él no tenía otra opción que sentirse intimidado.

― “¿Quién eres tú…?” Ese no era el rostro asustado de su objetivo tratando escapar. Ella miraba a Madarai sin siquiera pestañear. Sintió escalofríos en su espina dorsal.

― “No tienes razón para hacer esto… En primer lugar, no puedes empezar un incendio aquí.”

― “…………………………”

La chica se quedó en silencio. El sudor se aferró a su piel a medida que la tensión en el ambiente se tornó más pesada. Su estado de animó se tornó más oscuro ya que sentía que ese ambiente lo atacaba.

¿Quién diablos es… esta chica?

La chica delante de Madarai lo miraba fijamente sin ninguna expresión en su propio rostro asustado.

¿Debería correr? ¿Atacar primero?

En el suelo vio una aspiradora usada para fines industriales e inmediatamente junto a ella estaba una toma de corriente.

¡La toma de corriente… podría crear una chispa!

Como si su cerebro estuviera jugando el juego de asociación de palabras, las ideas fueron transmitidas a su cabeza. Madarai pronto fue consciente de que se estaba moviendo.

¡No hay lugar para dudas! ¡Ni siquiera una advertencia!

¡Tienes que ser más rápido que esa mujer!

Con esto, Madarai se precipitó hacia la aspiradora y agarró la manguera con sus manos delgadas firmemente, con toda su fuerza lo jaló hacia él y―

Y tenía un mal presentimiento.

Algo definitivamente sucedió.

Algo muy grande sucedió.

Sin embargo, la chica no hizo más que estremecerse. Estaba de pie en la esquina de su campo de visión, incluso después de que Madarai había agarrado la aspiradora con sus manos, ella no tomó ni un solo paso. Por lo contrario, parecía que él había hecho exactamente lo que ella esperaba.

¡MIERDA!

Su mal presentimiento se convirtió directamente en algo peor.

Una trampa.

Pero él lo vio demasiado tarde. Una gran sombra se balanceó en la visión de Madarai. La sombra era la estantería inclinándose hacia él. Las latas de pintura hacían un sonido de traqueteo y se deslizaron fuera del estante en su dirección―

Acercándose cada vez más.

Un poco más cerca.

Un retumbante sonido estalló como el polvo que volaba por todas partes.

Madarai fue aplastado debajo del gran estante caído.

Licencia

Icono para la licencia Dominio público

Este trabajo (Danganronpa/Zero por Kazutaka Kodaka, Rui Komatsuzaki) no tiene restricciones de copyright conocidas.

Sugerencias/Erratas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *